Prosperidad

Racismo ambiental: criminalizar a los pobres por dormir afuera

abril 5, 2021 Autor Danielli Marzouca

El mes pasado, el concejal de la ciudad de Los Ángeles, Mitch O’Farrell, desplegó a más de 600 policías, cinco helicópteros de LAPD y cuatro camiones cargados de equipos SWAT en una comunidad sin vivienda en Echo Park Lake en Los Ángeles por simplemente no tener casa.

Estuve allí esa noche, entre otros cientos de activistas con el propósito de defender a la comunidad y evitar que los residentes volvieran a ser desplazados. Mientras miraba hacia arriba a la flota de helicópteros que volaba a baja altura, los cientos de oficiales nos apuntaban con armas mientras nos acosaban; conforme asimilaba esta violencia militarizada y bien financiada contra las poblaciones más vulnerables de Los Ángeles, no estaba pensando en el medio ambiente. Pensaba en Ayman y otros residentes sin vivienda que ahora estaban esposados.

En los meses previos al cierre del parque, O’Farrell cortó el agua del “lado indigente” del lago y le dijo al departamento de saneamiento que ya no recogiera “la basura de las personas sin hogar”. La comunidad se unió para recoger basura, extender una manguera desde sus casas para construir duchas y montar un refrigerador comunitario.

El racismo ambiental está diseñado

Días después, mientras empacaba para un viaje de campamento al día siguiente, la conmoción fue reemplazada por ira. ¿Cómo es posible que pudiera pagar $12 para montar una carpa en tierra de nativos ocupada que estaba equipada con una banca y un hoyo para fogatas para fines recreativos, pero la designación del uso de la tierra está estructurada para criminalizar la falta de vivienda durante una pandemia?

Tengo el privilegio de un coche, dinero para gasolina, equipo para acampar y tiempo para disfrutar el Bosque Nacional de Los Ángeles que está a menos de 80 kilómetros de la zona de guerra en la que se había convertido #EchoParkRiseUp. Las autoridades de parques y recreación que designan el uso de la tierra son las mismas que continúan capitalizando el genocidio de las naciones indígenas.

El sistema está diseñado para ser un patio recreativo para los ricos y un infierno para los pobres. El NIMBYismo (Not In My Backyard o “no en mi patio trasero”) se ha convertido en una parte tan importante de la cultura estadounidense, que algunas personas alojadas continúan reclamando que son víctimas de estrés emocional por ser testigos de la pobreza extrema. Aunque no descarto el sufrimiento de los empáticos, ciertamente no se puede comparar con las experiencias de una comunidad tratada como basura por el gobierno.

¿Pero qué podemos hacer para ayudar?

El primer lugar donde inicia la revolución es en nuestros propios corazones y mentes. Ten presente el aumento en la construcción de edificios de departamentos de lujo mientras aproximadamente 67,000 residentes de Los Ángeles viven en las calles, en casas de campaña o en sus coches. Considera hacerte estas preguntas:

  • ¿Qué ideas tengo sobre las personas sin vivienda que me han enseñado a creer? ¿Cuáles son mis ideas personales?
  • ¿Dónde está la intersección entre la falta de vivienda y la justicia ambiental?
  • Las personas sin hogar existen. ¿Por qué es ilegal que coloquen una casa de campaña?

A todos los que, como yo, disfrutan la recreación al aire libre, los invito a hacerse amigos de uno de sus vecinos sin vivienda. Pregúntales qué necesitan. Reutiliza tu equipo de campamento entregándolo a las personas que lo usarán todos los días. Defiende a tus vecinos. Cuestiona todo.

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