Prosperidad

Los estados están dejando a la policía fuera de la asistencia de salud mental y aquí te explicamos cómo afecta a tu comunidad

enero 18, 2021 Autor Justin Lessner

Es una de las pocas áreas donde los profesionales de la salud mental y las fuerzas del orden realmente coinciden: los policías armados no deben ser los primeros en atender una crisis de salud mental. Se llama a la policía con demasiada frecuencia para manejar una situación que debe ser atendida por trabajadores de la salud bien equipados y capacitados en el ámbito de la salud mental. No es sólo más seguro para la persona que está sufriendo la crisis de salud y la policía, sino que también ha comprobado ser un método mucho más eficaz de atenuación.

Ahora, a raíz de un movimiento creciente para reformar la policía, hay cada vez más llamados para eliminar gradualmente las respuestas policiales a estas crisis de salud. De hecho, algunas ciudades ya han comenzado a hacer el cambio y se espera que los impactos de estos cambios de política salven vidas.

Las llamadas por asuntos de salud mental son un ámbito en el que la participación de las fuerzas del orden puede empeorar la situación.

Los oficiales, incluso los que se han preparado para intervenir en crisis, a menudo no están bien equipados para manejar emergencias de salud mental. Las personas con enfermedades mentales desatendidas tienen 16 veces más probabilidades de morir a manos de la policía, una cifra verdaderamente impactante.

“El sistema de salud mental está en gran parte roto en todo el país. Hemos tratado de disimularlo financiando a las fuerzas del orden”, dijo a Bloomberg John Snook, director ejecutivo del Treatment Advocacy Center.

El debate nacional sobre cómo mejorar a la policía se ha centrado en parte en cómo evitar que las llamadas por salud mental se eleven a confrontaciones violentas con la policía. Sin embargo, actualmente, en la mayoría de las ciudades de todo el país, los oficiales de policía y los técnicos médicos de emergencia responden a casi todas las llamadas al 911 relacionadas con un asunto de salud mental, independientemente de que exista riesgo de violencia.

El llamado al cambio llega después de varios incidentes de alto perfil en los que participó la policía.

En septiembre, dos incidentes importantes conmovieron a comunidades de todo el país. Primero vino la publicación de un video que muestra la muerte de Daniel Prude bajo custodia de la policía en Rochester, Nueva York; y el incidente de octubre en el que la policía disparó a Walter Wallace Jr. en Filadelfia. Ambos hombres estaban teniendo crisis de salud mental en las que llamaron a la policía para intervenir.

Mientras tanto, el costo de transportar a personas con enfermedades mentales graves se calcula en $918 millones, según una encuesta de agencias policiales citada en el informe de agosto de la Asociación Nacional de Directores de Programas Estatales de Salud Mental.

Ciudades desde Los Ángeles hasta Eugene en Oregón están intentando un abordaje más holístico.

Ciudades en todo Estados Unidos están implementando programas para reducir interacciones potencialmente mortales entre la policía y las personas en crisis. Los departamentos de policía han estado bajo un mayor escrutinio después de la muerte de afroamericanos a manos de la policía. Oficiales en Los Ángeles, San Francisco, Denver y Albuquerque en Nuevo México han tomado medidas en sus sistemas de respuesta a emergencias para evitar que las confrontaciones se tornen potencialmente mortales.

Y ahora la ciudad más grande del país está tomando medidas similares. la ciudad de Nueva York está creando equipos nuevos para responder a llamadas de emergencia de salud mental en lugar de la policía como parte de un programa piloto que será lanzado el próximo año.

Los equipos estarán formados por trabajadores de salud de EMS y trabajadores de crisis de salud mental que serán enviados a través del sistema 911 de la ciudad. Los agentes de policía serían enviados como respaldo en los casos en que un sujeto tenga un arma o amenace con violencia. Actualmente, los oficiales de policía y los técnicos de emergencias médicas de Nueva York responden a casi todas las llamadas al 911 relacionadas con un problema de salud mental, independientemente de que exista riesgo de violencia.

Muchos de estos programas de la ciudad toman el ejemplo del programa Crisis Assistance Helping Out in The Streets (CAHOOTS) de Eugene, Oregón, que ha estado implementado desde 1989. En 2019, respondió a 24,000 llamadas solicitando servicio, menos del 1% de esas llamadas requirieron la asistencia de la policía.

Tanto los sindicatos policiales como los profesionales de la salud mental son optimistas sobre los cambios.

Matt Kudish, director ejecutivo de la Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales de la ciudad de Nueva York (NAMI-NYC), dijo a CNN que el programa parece ser un paso en la dirección correcta, pero le gustaría ver un programa que no involucre a la policía en lo absoluto.

Y el sindicato de policía tiene su propia opinión sobre la propuesta. “Al NYPD le entusiasma participar en este importante programa piloto. La participación de los profesionales de la salud mental es una mejora esperada por mucho tiempo en la respuesta inicial de la ciudad a las personas en crisis”, dijo Dermot Shea, Comisionado de la Policía, en un boletín de prensa. “Nuestros oficiales aplauden la intervención por profesionales de salud en estos casos no violentos y, como siempre, están listos para asistir.”

Pero el simple hecho de lanzar un programa piloto o aumentar la capacitación por sí solo no solucionará el sistema. Los socorristas de cualquier tipo necesitan opciones más allá de enviar a las personas en crisis a la cárcel o al hospital y, con suerte, con estas nuevas políticas, finalmente veremos estos cambios tan necesarios.