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Estos orangutanes huérfanos fueron liberados ante la amenaza por COVID-19

marzo 5, 2021 Autor Jessie Stringfield

Los orangutanes de Borneo se encuentran entre las especies más amenazadas del planeta. Con sólo unos 100,000 de ellos en la naturaleza, se encuentran en lo más alto de la lista de especies en peligro crítico. Según el Fondo Mundial para la Naturaleza, más de la mitad de la población ha desaparecido en los últimos 60 años.

Las mayores amenazas que enfrentan los orangutanes son la pérdida de hábitat por el cultivo de aceite de palma, la caza furtiva y ahora posiblemente el virus COVID-19.

La salud de la población de orangutanes ha sido una gran preocupación. Dado que los orangutanes comparten casi el 97% de su ADN con los humanos, probablemente podrían contraer COVID-19 y sufrir las mismas enfermedades respiratorias potencialmente mortales que los humanos.

“Puede afectarles menos que a los humanos, pero también puede ser incluso más mortal, y este es simplemente un riesgo que no podemos correr”, dijo el director de la Fundación de Supervivencia de Orangutanes de Borneo, Jamartin Sihite, al anunciar que sus dos centros de rehabilitación en Indonesia estarán cerrados al público.

El mayor riesgo es si un orangután de uno de los centros de conservación contrae COVID-19 de un cuidador humano y luego es liberado en la naturaleza.

Si esto sucediera, existe el potencial de que una población entera sea eliminada por el virus.

Los grupos conservacionistas de Indonesia han estado trabajando incansablemente durante décadas para preservar la especie a través de esfuerzos de rescate y rehabilitación, pero el año pasado no ha sido fácil debido a los innumerables reveses que ha provocado la pandemia. “Los esfuerzos para ayudar a frenar la propagación del virus COVID-19 han obstaculizado muchas actividades relacionadas con la conservación”, dijo Handi Nasoka, director interino de la agencia de conservación de Kalimantan Central. Los fondos para la conservación se han visto afectados debido a la ausencia del turismo, mientras que la caza furtiva ha aumentado. Con menos turistas, la tierra se patrulla menos, lo que hace que la vida silvestre sea más vulnerable a los cazadores furtivos.

Aunque los científicos no están enteramente seguros de lo que sucedería si la población de orangutanes contrajera COVID-19, no quieren correr el riesgo.

Las agencias de conservación esperaron más de un año para liberarlos y en febrero de este año liberaron a 10 orangutanes, devolviendolos a la selva de Indonesia en Borneo.

Para mantener al mínimo el contacto humano, transportaron por aire a cinco machos, una madre y sus dos bebés y a otras dos hembras hacia su hábitat natural en la selva.

“Usar un helicóptero es la mejor manera de transportar a los orangutanes durante la pandemia”, dijo a Reuters el gerente del programa BOSF, Denny Kurniawan. Normalmente tomaría tres días llevar en vehículos a los orangutanes hasta su área de entrega, elevando el riesgo de exposición entre humanos y orangutanes, como lo informó Reuters.