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Es por esto que la cancelación del oleoducto Keystone XL es un #BFD para los nativos americanos

marzo 3, 2021 Autor César Albarrán Torres

El oleoducto Keystone XL ha inundado los titulares de noticias durante más de una década. Es motivo de mucha controversia entre los nativos americanos, el gran gobierno y los intereses petroleros en Estados Unidos y Canadá. Su construcción generó preocupación entre quienes luchan por un futuro sostenible y desencadenó el activismo entre los nativos americanos y sus aliados.

La presidencia de Donald J. Trump apoyó decididamente el proyecto de infraestructura y envió fuerzas para lidiar con los manifestantes cuando permitió que la construcción continuara en 2017 después de que el permiso fuera retrasado por su predecesor, Barack Obama. Sin embargo, cuando Joe Biden se convirtió en el presidente número 46 de los Estados Unidos en enero de 2021, una de sus primeras acciones ejecutivas fue detener la construcción. Sin embargo, no debemos caer en la trampa de ver a Biden como un “salvador blanco”, esta victoria es producto de años de protestas indígenas que no dieron a los políticos otra opción que escucharlos.

Así que iniciemos por el principio, ¿qué es el Keystone XL?

El oleoducto Keystone es una enorme red de distribución de petróleo que va desde la provincia de Alberta en Canadá hasta varios puntos de los Estados Unidos (¡hasta Texas!). El segmento Keystone XL conectaría los sitios de Hardisty en Alberta y Steele City en Nebraska. El oleoducto atravesaría los estados de Montana y Dakota del Norte que son el hogar de poblaciones, tradiciones y lugares sagrados de nativos americanos.

Cuando se planea un gran proyecto de infraestructura, frecuentemente hay gente afectada y casi siempre son las personas más vulnerables. Sin embargo, existen resultados positivos en los que al final, los indefensos ganan poder al hacer que sus voces se escuchen.

¿Pero cuáles son los riesgos?

Los activistas y periodistas están realmente preocupados porque no se evaluó objetivamente el impacto del oleoducto Keystone XL. Desde 2011, The New York Times argumentó que existían conflictos de interés en la revisión. En Nebraska, los críticos argumentan que han existido al menos 21 derrames de petróleo en Keystone, imponiendo un tremendo peligro para la salud y el medio ambiente.

¿Entonces, qué significa la cancelación del proyecto por Biden para las poblaciones indígenas de la zona?

Las principales voces políticas dentro del Partido Demócrata se han opuesto históricamente a Keystone XL, entre ellas Hilary Clinton y Bernie Sanders. Las dos preocupaciones principales eran el impacto ambiental y la destrucción de tierras y sitios que los nativos americanos consideran sagrados.

En ambos lados de la frontera, grupos indígenas se opusieron a la construcción porque representaba riesgos culturales y de salud para sus comunidades… contaminación del aire, el agua y el suelo. La violencia sexual contra las mujeres indígenas también fue motivo de preocupación. Pueblos como los Lakota habían estado protestando contra el proyecto durante una década, por lo que la rescisión del permiso por parte de Biden fue, como dice el famoso POTUS, un #BFD. La decisión de Biden también generará un impulso para la resistencia indígena contra otros proyectos que amenazan su seguridad y forma de vida.

La lucha aún no termina.