Prosperidad

El lujo no tiene que ser desperdicio, conoce el lujo sostenible

septiembre 27, 2021 Autor Francisco Solís

Existe una idea añeja sobre el lujo, que implica tener la capacidad de disponer recursos, gastarlos. Antes, el lujo se relacionaba con el gasto, el estar libre de preocupaciones y no escatimar, había algo de crueldad en ello también, pues el afán por sostener una imagen y demostrar la capacidad de tener algo escaso provocaba la muerte de muchos animales para obtener un artículo de lujo (un abrigo o una cartera) o la explotación laboral y contaminación que implica llevar una piedra preciosa del fondo de una tierra africana a unas delicadas manos europeas.

Por fortuna esta idea está cambiando

El lujo está adquiriendo una conciencia ecológica y sostenible. Ahora la diferencia entre comprar un artículo de lujo y uno que no lo es, es encontrada por algunos en las acciones que toma esa empresa, implicadas en el precio de sus productos, para salvar al planeta. Antes el lujo era sinónimo de “desperdicio” de recursos, ahora lo es de “sostenibilidad”.

Ser sostenible no es siempre barato

Muchas veces se tiene la idea de que ser sostenible es sencillamente reciclar y reutilizar, hacer manualidades y no desperdiciar los materiales que se utilizan todos los días (para al final tener un producto mediocre y feo). Eso no siempre es el caso, existen marcas que invierten en sostenibilidad de modo que refleje un estilo de vida lujoso y consciente.

El fenómeno es muy simple: las industrias tienen un gran impacto ambiental. Mientras más baratas son las formas de producción, es más probable que exista una merma ecológica fuerte. El uso de plásticos, textiles, tinturas y demás químicos utilizados para fabricar los productos del día a día es el factor que mayor contaminación provoca en mundo.

Ahora el lujo consiste en ser sostenible, en confiar en las empresas que realizan acciones para reducir su impacto ambiental, aquellas que utilizan los recursos abundantes y escatiman en los de producción limitada.

Pagar por el valor y por los valores de una empresa

En efecto, ser sostenible tiene un costo, no todos los productos sostenibles no son económicos. Pero es momento de pensar que éste es un lujo con sentido. El costo de unos pantalones puede aumentar si los procesos textiles y de coloración son amigables con el ambiente, y ese costo se refleja en el precio.

Un claro ejemplo de industrias de lujo que tienen la opción de desperdiciar o aprovechar recursos es la industria turística. El lujo ya no está en tener una toalla limpia para cada parte del cuerpo, sino en abastecerse de productos locales, fortalecer la economía y estar en un entorno natural y placentero. Es posible ahora encontrar en algunos resorts de lujo en Xcaret, donde el lujo consiste en las prácticas de ahorro de agua, reutilización de recursos y poco impacto ambiental, sin demeritar en absoluto la calidad de los servicios, la comodidad y las experiencias que se pueden obtener en una estancia.

Es el momento de dejar de ver el lujo como una cultura del desperdicio, sino como un costo adicional que se añade a los productos para salvar al planeta. Debemos investigar el origen de lo que compramos, ver si las empresas realizan prácticas éticas y sostenibles para elegirlos. Y estar dispuestos a pagar un poco más para salvar el planeta.

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